domingo, 12 de noviembre de 2017

CUANDO CAMBIA EL TIEMPO, SIEMPRE LA TORMENTA



Los que fuimos otros,
vendimos la dignidad 
al estruendo del trueno
y caminamos a tientas 
con la cabeza humillada
y las manos 
en los bolsillos del miedo
donde tintineaban
 treinta monedas de plata.
Como maldecidos por el cielo
siempre atrajimos el rayo;
diestros en labrarnos jaulas
 nos coronamos libres.
Amamantamos otra generación 
con teta de ideales
y la empujamos a la muerte.
La culpa fue excusa suficiente
y decidió que la razón
 debía ser la huida.
Cayó de improviso la lluvia 
 con fuerza de verdades
y tras la calma 
algunos las creímos,
pero cambiará el viento
y volverá el bochorno
mojando a otros
 que aún no imaginamos.
Se hace necesario 
un seguro vigía,

pues en mi estupidez
las nubes negras me acobardan.

Fotografía y poema:María José Gutiérrez

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