miércoles, 29 de noviembre de 2017

MAS ALLÁ DE LA BATALLA, LA FE



Qué nadie se confié
porque hoy escampe,
pues puede,
que mañana truene.





Creo en los hombres que trazan su destino y
en los que eluden los rumores que me hieren.

Creo en el agua que me enseña
a transportar la realidad entre las olas,
la que despertándome me aparta las legañas,
la que gota a gota inunda embalse
en el hueco vacío de mi mente.
Creo en su seguridad y en su constancia,
en el cauce que marca entre los montes.
Creo en la suavidad de las palabras,
en la cadencia silenciosa de la ese,
en la amanecida nueva de su frase corta,
en el futuro abrazo que me debe,
en su valentía y su defensa,
de los poetas de mentes inquietantes.

Creo en los hombres que son un solo hombre.

No llegamos con la voz de ábreme la cama,
ni llegamos ataviados con el sombrero de locura,
llegamos con la mirada necesitada de colores,
con la frase pronunciada en el silencio,
con él vaya a saber usted porqué entre la boca;
entramos por invitación de la palabra
en un mundo real que yo pinto de ficticio.


Ninguno sabemos dónde nos encontramos,
pero presentimos, obcecados,

que debemos morder de la manzana.




.
 Fotografía y poema: María José Gutiérrez 

lunes, 27 de noviembre de 2017

EN ESTA, MI GUERRA, YO DE AVANZADILLA



Llegué ausente de mi,
vacío de carne y de palabra,
pretérito imperfecto,
mudo de ideas y conceptos.

Me alimentaste de verbo
y de futuro subjuntivo,
y yo, que nunca antes
había probado bocado,
lamí los frutos de la lengua sabia
y me encadené aquí
expuesto al aire de la critica
oxidando lo poco que queda de mi
con miradas ácidas.

Y me indujiste a hablar,
con la destreza del sensato
una lengua para mi abstracta
y aprendí a pronunciar mi nombre
marcando tildes donde tu ordenabas.

Aún no domino tu lenguaje,
pero fuiste tú,
 quien me enseñaste
a olvidar los trazos de tiza
y a escribir con tinta de lógica.

Al despertarme de aquel sueño,
 ahora me debes la constancia.

Si no vuelves,
beberé la savia de las flores,
y me alimentaré del sonido de la lira
y mi voz se volverá empalagosa
con la irrealidad de la melaza,
y criaré unicornios con el pasto
de las formas y el individualismo.

No puedes marcharte,
son tres los puntos equidistantes,
pues yo asesino ángeles
cuando abro la bocaza,
y cierro los poemas
con un verso rotundo.


Fotografía y poema: María José Gutiérrez 



domingo, 26 de noviembre de 2017

ENTRE RAMAS



—¡Esto se ha terminado, Pedro! —Alicia sacaba con violencia la ropa del armario y la lanzaba sobre la cama— ¡Esto se ha terminado!
—Por favor, Alicia, tienes que entenderme —suplicaba el hombre intentando frenar con sus brazos aquella avalancha de ropa.
—¿Entenderte? ¡Llevo entendiéndote cinco años! ¿Qué digo cinco años?, si solo te veo en verano. Estoy segura de que hay otra —vociferaba Alicia—. Tendrás otra familia, en algún lugar tropical.
—Ya te lo he explicado mil veces, mi trabajo es así. Nunca te engañé, supiste lo que había desde el primer momento. ¡Ahora, no me vengas reclamando! —se calló ante la horrible mueca de cólera que mostraba el rostro de Alicia, esta vez la cosa parecía seria.
—No —Alicia aspiró aire con un exagerado gesto de asfixia—. No, esta vez sí que no. Esta vez me voy para no volver —dijo muy despacito, algo que a Pedro le aterrorizó.
—Tienes razón, no es la verdad —Pedro se sentó abatido en la cama sujetando su rostro entre las manos con un gesto de desesperación.
—¿Qué verdad, Pedro? —Alicia comenzó a asustarse, y todos sus temores vinieron a su mente de golpe.
—Alicia… Yo en invierno me convierto en árbol, por eso desaparezco. En realidad, no me voy a ningún sitio, paso el invierno plantado en la arboleda detrás de la casa.
—¿Qué…? —Alicia no acertaba a encontrar las palabras necesarias para aquella contestación absurda, a la vez pasaban con velocidad por su mente imágenes que le confirmaban aquella estúpida excusa: El olor insoportable a pino de aquella casa, la decoración de metacrilato del salón, el inodoro electrónico... tenía que estar bromeando.
— ¿No bromeas? ¿Por eso te empeñaste en censurar la chimenea e instalar la calefacción eléctrica?, ¿y aquel pobre vendedor de enciclopedias al que casi rompes la cabeza? ¡Dime qué no es verdad! —exigió suplicando.
—Alicia, entiéndeme, no es culpa mía. Yo no elegí esta vida, soy una víctima —dijo Pedro con lágrimas en los ojos—. Compruébalo tu misma.
Pedro corrió a buscar su certificado homologado de FSC como madera controlada.
Alicia miro aquel certificado estúpido y la cara de seguridad con la que Pedro la miraba, pensó si el niño de la película de E.T. exigió al bicho algún sello de denominación de origen.
—No sé qué decir, supongo que debo creerte —dijo Alicia mientras sopesaba las mil razones para aceptar lo que ahora veía con claridad— No sé qué decirte Pedro.
—Dime algo que me ayude a mantenerme firme en esta vida de desolación e incertidumbre con la que se me ha castigado —suplicó Pedro— algo que me ayude a afrontar el próximo invierno con esperanza. Una solución que me ayude a huir de este destino.
—Pues tal vez deberías… —comenzó a decir Alicia ante aquella abrumadora responsabilidad y pensando lo fácil que habría sido si hubiera tenido una amante en Brasil—, tal vez, deberías confeccionarte una especie de traje, ya sabes, fue lo primero que hizo Spiderman.
No había terminado la frase y ya se había dado cuenta de lo estúpida que sonaba.
—¿Un traje? —Pedro la observaba guardar a toda velocidad sus últimos objetos personales en la maleta— Yo no necesito un traje, me hago un ser inerte durante seis meses, un ser aburrido y carente de vida que no necesita ningún traje. Soy un árbol. ¡Pierdo la mitad de mi vida sin hacer nada, sin vivirla! —gritó Pedro desesperado ante la desconsideración de su pareja.
—Mira Pedro —dijo con lentitud Alicia intentando calmarle—, yo no me voy porque la mitad del año seas un árbol, me voy porque la otra mitad eres un seto. Un hombre que vive precavido con miedo y que no sabe disfrutar cada momento. Antes de saber esto yo ya había tomado la decisión de dejarte porque tengo un amante.
—¿Un amante? —preguntó atónito— ¿Le conozco?
—No —mintió Alicia por piedad mientras cerraba la puerta.

Fuera, una furgoneta blanca la esperaba. En un costado un rótulo de letras de colores anunciaba: 
«Papel Higiénico: El elefante».

Fotografía y relato: María José Gutiérrez

sábado, 25 de noviembre de 2017

A LOS AUTORES



A veces los relatos
se escapan de los libros
y narran triángulos isósceles
trazados con líneas de lo ambiguo,
leídos con las gafas de ver obvio.

En la cúspide, escondido,
un estúpido argumento
que no sale de su hilo,
cobarde y miserable,
por miedo
a los ojos de los hombres,
que escribieron cuentos
con renglón torcido
sobre lienzo puro.


Rubricando la base
se encuentran los autores,
llegaron al volumen
sin pluma en los bolsillos
y escribieron el prefacio
dedicado con afecto
en sauce carboncillo.

El uno, provocando
al orgullo de la trama,
por mantenerla viva otro capítulo,
clamando al raciocinio
que dictan las palabras,
exigiendo un final
que sea indiscutible.


El otro, sosteniendo
el ritmo del oxímoron,
equilibrando el tosco texto
con sus diminutivos,
abriendo las vocales,
tachando alegorías,
subrayando las frases importantes.


Todos los autores tienen
algún tonto relato
que esconden a la crítica,
ese que releen a veces
y les saca una sonrisa.

Admiro a los autores,

me hiere que no escriban.



Fotografía y poema:María José Gutiérrez 
Museo Escultura de Valladolid

viernes, 24 de noviembre de 2017

EN JAULA DE ORO



Disfraz de ámbar 
y maderas frescas,
morada blanca 
de la sombra negra.
Halago de áspid 
del primer encuentro,
al acuerdo tácito 
entre el dolor y el miedo.

¡Absurda la burla del amor ciego!

Humilla la fuerza 
de un inferior talento,
al herido orgullo
 por chantajes férreos.
Se desuella el cuerpo 
carente de impulso,
aislado del mundo, 
se anula el cerebro.

¡Se alza cobarde el arma del miedo!

Rebeló ingenua 
sus flancos más débiles,
en trueque de caricias 
que florecieron en golpes.
Prematura vejez 
se asienta en su cuerpo,
la piel, 
ajada por triste,
la sonrisa 
olvidada en los tiempos
dejados atrás
 antes del tormento.

Culpa su fracaso 
a sus propios miedos.

Rodando en la rueda,
 no recuerda el momento,
donde acabó el amor 
y empezó el desprecio.

Gota a gota, el odio
 aniquila el intento,
de cortar las cadenas, 
de su estado preso.

¿El dolor más grande? 
… no poder hacerlo.
De su boca muda 
no fluye el lamento,
anulada la ira, 
aniquilado el talento.

¿El dolor más grande?
...no escapar de eso.

Fotografía y poema:María José Gutiérrez 

2016

miércoles, 22 de noviembre de 2017

UNA HISTORIA COMO TANTAS




Un nombre desmembrado,
la carencia de la carne,
el sutil murmullo de la idea,
la aorta paciente de la hoja;
envés de la insistente deuda:
la derrota.

Existo por decreto
de la mirada azul del agua
y nado en sus mareas
consciente como nunca.

Evado a mi memoria
de dominicales tardes,
la exijo laboriosa
y consecuente.

Habito razonable
lo que aun es greda,
 escojo los frutos de los árboles;

los unos, 
me sostienen,

los otros,
 me alimentan.


Fotografía y poema:María José Gutiérrez

lunes, 20 de noviembre de 2017

VEN



Ven,
pleno de luz,
bajo la lámpara.

Ven,
sin armas,
necesitado de mí.

Ven,
hueco de venganza.

Talle mi nombre entre todos los nombres,
y te amé lejano,
pues te necesitaba ausente
y no lastre en mi huida.

Te amé todas las noches por costumbre,
como aquel que tiene el hábito
de usar el corazón sin proponérselo
y ahora que los planes han cambiado
siento que te debo una disculpa.

Amor,
estoy anclada en el borde de la duda,
no me obligues, de nuevo,
a cruzar el mar de la imprudencia,
pues ya tienes ganada la batalla
y sabes que el amor se acumula
en las esquinas de mis versos
arrastrado por tu palabra ausente.

Ven,
nombremos a las cosas por su nombre,
y hagamos a este amor

todo lo que le prometimos.

El amor es siempre 
batalla perdida,
y nosotros 
feroces contrincantes.



Fotografía y poema:María José Gutiérrez
Plaza Mayor (Valladolid)

viernes, 17 de noviembre de 2017

POR DESCUIDO



La noche se hizo otra,
lucida y misericordiosa,
conjugada en futuro perfecto;
y con un giro de falda
huyó de acometidas con dádiva,
de acerado cincel
y de carmín tono lacre.

Enredando en la batalla,
 en un descuido se deslizan
copos de melancolía
en la arquera del olvido.

Hay días que el sol provoca
sombra de ciprés

a las amapolas.


Fotografía y poema:María José Gutiérrez

jueves, 16 de noviembre de 2017

EFLUVIOS DE VINO TINTO



La tarde se quiebra 
plomiza y gualda.

Todo me exige noche,
y yo,
en ansia de luz,
callo,
pues la palabra no me corresponde.

La noche me tienta,
ávida y cálida
y tu,
con tu mirada,
me sostienes.


Fotografía y poema:María José Gutiérrez

miércoles, 15 de noviembre de 2017

MIS LABORES










Y me hago sol,
sosteniendo la promesa
de bordar cúmulos blancos
en un lienzo que me juzga
y me niega la entrada.

Con el envés expuesto y celada
dibujo con la aguja ángeles
de vestimenta humana y transcendente,
querubines híbridos de tierra y aire
afinados por mi realce de puntada.

Y a las siete de la tarde,
concentrando todo el silencio
en el quicio de mi mente,
sostengo la labor entre las manos
 e ignorando el aliento escucho derrotada
como nombran las campanas vuestros nombres.


Fotografía y poema:María José Gutiérrez



martes, 14 de noviembre de 2017

VIAJE HACIA LA VERDAD -POR COMPAÑÍA; EL VIENTO





Descubro corrientes de aire
donde vuelan ruiseñores,
donde flores nacen
y no mueren al instante,
y la sordidez es aroma contrario a podredumbre.
Aprendo las costumbres de los bienaventurados
y visto sus ropajes.

Me enfrento a un viento azul
cuyas violentas ráfagas
me corrigen la postura,
y me exigen noble y elocuente,
y la lógica me conjura con la mente.
Acepto el recorrido del nuevo itinerario
y permito despeinarme.

Sopla racha de viento contrario
que dicta mi nombre
tallado sobre lámina de mármol;
y desploma las hojas de mi árbol
y ensucia mi calle sus panfletos.
Repelo el absurdo empuje de su flujo
y esquivo a sus secuaces.

De fondo una brisa impertinente,
amiga de lo ajeno
recolectando las mentiras,
y burlo con lo dicho por lo hecho,
y me esfuerzo pintando trampantojos.
Eludo las callejuelas serpenteantes

y evito sus corrientes.


VIAJE HACIA LA VERDAD
POR COMPAÑÍA; EL VIENTO

Fotografía y poema:María José Gutiérrez