donde vuelan ruiseñores,
donde flores nacen
y no mueren al instante,
y la sordidez es aroma contrario a podredumbre.
Aprendo las costumbres de los bienaventurados
y visto sus ropajes.
Me enfrento a un viento azul
cuyas violentas ráfagas
me corrigen la postura,
y me exigen noble y elocuente,
y la lógica me conjura con la mente.
Acepto el recorrido del nuevo itinerario
y permito despeinarme.
Sopla racha de viento contrario
que dicta mi nombre
tallado sobre lámina de mármol;
y desploma las hojas de mi árbol
y ensucia mi calle sus panfletos.
Repelo el absurdo empuje de su flujo
y esquivo a sus secuaces.
De fondo una brisa impertinente,
amiga de lo ajeno
recolectando las mentiras,
y burlo con lo dicho por lo hecho,
y me esfuerzo pintando trampantojos.
Eludo las callejuelas serpenteantes
y evito sus corrientes.
VIAJE HACIA LA VERDAD
POR COMPAÑÍA; EL VIENTO
Fotografía y poema:María José Gutiérrez
Fotografía y poema:María José Gutiérrez

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