domingo, 1 de octubre de 2017

DE CÓMO EL POETA SE ENFRENTA A LA RAZÓN Y SALE MALTRECHO
































DE CÓMO EL POETA SE ENFRENTA A LA RAZÓN Y SALE MALTRECHO

Cuarzos azules absorben
el reflejo negro de mis versos,
doctos forenses de mi mente,
de inequívoco trazo delineantes
del oficio impecable de un diestro.

Ilusa me escondo tras las frases
oculta tras un disfraz de velos
que deja translucir todas las faltas.
Las que se guardan en muñecas rusas
para que la razón, con su destreza,
no sea capaz de encontrarlas.

La noche fue todas las noches.
Por supervivencia,
un fósforo encendido entre mis dedos.
Hubo que aprender a comer entre leones,
a horadar la tierra con las manos,
a acallar al dolor su dura lógica
mientras contemplaba a la impotencia
pasearse siempre satisfecha.

La noche no es solución cuando es deber,
si la lógica se empapa de locura.
Error de quién aun no entiende esta doctrina,
pues creí ver fuga de gas en la evidencia.

Prendido otro fósforo con el combustible
de ridículas ideas y conceptos
donde negros pájaros parlantes
sustituyen a los muertos
para acallar la tragedia de la culpa
de quién lleva nombre de inocente.

Mientras, el amor, un juego entretenido
de rectángulos trazados en la acera
con piedras y tizas de colores
que amplíen el plazo a mi promesa.
Es el amor el mejor bosque de locura
en el que pueda esconderse un cuerdo
a esperar que se cumpla su condena.

¿Razones? Todas suyas,
pero al ardor, con su permiso,

¡órdago a la grande!




Octubre 2017


Fotografía: María José Gutiérrez Sánchez
Jardín del Museo de Escultura de Valladolid

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