sábado, 21 de octubre de 2017

DONDE NO HABITO LA IRONÍA



Perseguí la palabra,
tras la semilla del conocimiento,
navegué hacia sus puertas
y escuché predicar al hombre
que investigaba la verdad,
anhelé la sanación de lo confuso
en el discurso del Creador
desmigando la Causa Primera,
callé algunas horas,
por comprender el silencio
que domina al animal,
y en la atardecida me esforcé
por entender la Prudencia.
Me descubrí herida,
pues la palabra enferma,
pone límites al pensamiento
seduce la mente
y trastoca el sonido
que mi boca no pronunció.

Esta noche, de un tajo,
me he rasgado la garganta.




Fotografía: María José Gutiérrez 

3 comentarios: