A veces los relatos
se escapan de los libros
y narran triángulos isósceles
trazados con líneas de lo ambiguo,
leídos con las gafas de ver obvio.
En la cúspide, escondido,
un estúpido argumento
que no sale de su hilo,
cobarde y miserable,
por miedo
a los ojos de los hombres,
que escribieron cuentos
con renglón torcido
sobre lienzo puro.
Rubricando la base
se encuentran los autores,
llegaron al volumen
sin pluma en los bolsillos
y escribieron el prefacio
dedicado con afecto
en sauce carboncillo.
El uno, provocando
al orgullo de la trama,
por mantenerla viva otro capítulo,
clamando al raciocinio
que dictan las palabras,
exigiendo un final
que sea indiscutible.
El otro, sosteniendo
el ritmo del oxímoron,
equilibrando el tosco texto
con sus diminutivos,
abriendo las vocales,
tachando alegorías,
subrayando las frases importantes.
Todos los autores tienen
algún tonto relato
que esconden a la crítica,
ese que releen a veces
y les saca una sonrisa.
Admiro a los autores,
me hiere que no escriban.
Fotografía y poema:María José Gutiérrez
Museo Escultura de Valladolid
Es el amor a los versos poetas, esa sensación de que en la poesía está el aliento de lo diario, una sensación que yo también percibo entre mis manos. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarGracias por estar aqui. Brillas con un halo poético que siempre inunda y equilibra mi poesía. Un gran abrazo.
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