¡Corred, corred,
pues se han
entreabierto
las puertas de la
helvética!
¡Corred,
los pueblos
perseguidos,
las mujeres
inocentes
antes de ser
asesinadas!
¡Corred,
los niños
obreros,
esclavos de
anagramas,
los que han perdido
su gente y sus
hogares!
¡Corred,
todos los
heridos
en guerras
inventadas!
¡Corred,
los
abandonados
a la suerte de
ideales!
¡Corred,
que se han
entreabierto
las puertas del
palacio,
y alguien está
dispuesto
a prestar refugio
y palabra de
justicia!
¿Por qué no corréis
gentes descreídas,
no oís como se
abren
los goznes de este
cielo?
¿O tal vez pensáis,
gentes incultas,
que habla por mi boca,
de nuevo, la mentira?
Fotografía y poema: María José Gutiérrez Sánchez
Casino Valladolid
Fotografía y poema: María José Gutiérrez Sánchez
Casino Valladolid

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