| Fotografía: María José Gutiérrez Sánchez |
“Seductor de infancia
con la suavidad de la guata
impuesta por la enseñanza.
Aún me llama dulcemente,
y yo, tras él corro obediente”.
Hasta un lago
que deseo azul,
un pánfilo remanso,
donde me nombro pez,
uno más a corriente
pues el agua es fácil
y no llaga el alma
como llagó el viento.
Y por fin soy ellos.
Y ahora tú,
con la verdad por anzuelo
y me exiges real y pequeña
como fui,
antes de hacerme nadie.
Y no puedo ignorarte
porque traes contigo
de nuevo el viento,
el que escarea la piel,
el que sabe mi nombre.
Y aunque,
aún,
no lo entiendo,
presiento que,
otra vez,
soy pájaro.
EJERCICIO II
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