miércoles, 8 de noviembre de 2017

AL SOL QUE MÁS CALIENTA



Entreabrí la puerta
al golpe de una aldaba,
confusa,
pues saben… no soy nadie,
ni tienen rastro mis palabras.

Cedí, pues castellana,
soy dada al desconfío
y al invento de vocablos.

Parca y arisca por familia
no entiendo los abrazos,
pero si los refranillos:

¡En está, que es mi casa,
abundan los espejos,
quién entra estará expuesto,
a contemplarse en ellos!

Sombría está mi casa,

esperando su visita.


Fotografía y poema: María José Gutiérrez

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